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4/26/2006

Columpio de mono

10 segundos

Entre que entró a nuestra casa y dejó su mano la manilla de la puerta me armé de valor y le dije: “mi amorcito, perdón... me calenté porque te fuiste”.
Lentamente cerró la puerta dándome la espalda. Se volteó. Me clavó la mirada y con la paciencia de un mundo me dijo: “no te enojes conmigo huevón y pregúntame mejor cómo me fue. Si igual nunca hay lavado un plato”.

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