Ojo zen

Antes de saludarlo, le dije que recién me habían rechazado la licencia por tener un sesenta por ciento de visión. Me imaginaba que el dato duro le gustaría al oftalmólogo y que podría apurarlo para volver a tiempo, antes que cerraran la municipalidad, con cualquier lente si fuese necesario. El doctor se veía viejo, con grandes anteojos de lupa y el típico delantal blanco, nada particular, excepto que sonaba una suave ópera alemana de su radio. Sin apuro, puso frente mío un cartel impreso con letras en filas, que variaban desde enormes hasta casi invisibles tamaños. Luego empezó a hurguetear en sus instrumentos probando la medida exacta para mi ojo, hasta que le dio al clavo y vi definido por primera vez, quién sabe desde cuando:
-Tienes miopía. Un alcance de un metro y medio, me dijo como si nada.
-¡Pero cómo! ¿tan poco?, ¿cuánto es lo normal?, ¿a qué distancia está ese cartel?, pregunté espantado.
-A cinco metros, el alcance máximo.
-¿?
-Tranquilo, pasa que de cinco metros al infinito, la diferencia es mínima.


4 Comments:
Si los ojos son capaces de mirar y poder ver... no se necesitan oculistas. El infinito está mas cerca de lo que pensamos.
osea si amas a alguien y esa persona esta a mas de 5 metros de ti la quieres hasta el infinito?
saludos
G.
oye esos comentarios estan como pa rayar un baño de esos públicos-. saludos nat.
nelson j.
hombre: me dicen gatillo fácil.
saludos nic.-
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