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1/04/2007

Horca

Morir en la horca
no es lo mismo
que tener la soga al cuello.

Una cuerda gruesa y un ejecutor
dan inicio a una muerte
que se desencadena con el peso
del propio
cuerpo.

Y los ahorcados se ven pesados
por sus culpas.
Y los ejecutores tapan sus caras
para dar terror.
Y hasta un último deseo incumplido
venga más que la muerte misma.

Entonces aparecen los escupos y
los ladridos de los hombres
que torturan en las horas previas.
Disfrutando del sufrimiento.
Gozando.
Grabando para la TV.

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